martes, 18 de abril de 2017

Cerro de la Reyna (o del Ombligo), en Tonalá, Jalisco



Un punto relevante en Expediente Is34:14 es el denominado —primero— cerro del Ombligo o —aunque luego— de la Reyna, en homenaje a Tzapotzintli o Cihualpilli, entonces regente de la ancestral Tonallán (cuyo nombre significa «lugar por donde sale el sol»), hoy en día reconocida como ciudad de Tonalá, anexa a la zona metropolitana de Guadalajara.
Esta elevación fue testigo de la feroz batalla entre las fuerzas conquistadoras de Nuño de Guzmán contra la disidencia del pueblo autóctono en 1530. Tras dicha derrota, Guadalajara encontraría aquí su emplazamiento por unos meses; después, como es sabido, los fundadores la harían emigrar.
He aquí evidencia gráfica del 7 de abril de 2017. Las autoridades vigentes del bello municipio tonalteca, una vez el frustrado intento de privatizar este monumento histórico natural, ¿habrán optado por su descuido?, sobre todo de la legendaria «piedra Encantada» (roca saliente del edificio cerril situada en la pendiente norte de la elevación), al punto de que por vandalismo ya han segmentado la emblemática roca, eso sin contar los graffitis e inscripciones que hay en torno y sobre dicha masa pétrea. Por si fuera poco, visitantes inconscientes tiran basura por doquier.
Lo anterior es triste, pues se trata de uno de los escasos elementos culturales prehispánicos supervivientes en la zona metropolitana de Guadalajara. Bien merece su pronta recuperación y restauración, ¿no creen ustedes?


Aquí se transcribe, con sus correspondientes correcciones, el texto de la supuesta leyenda con que se puede conocer el episodio de la piedra Encantada; nos reservamos para una ocasión posterior nuevos datos sobre la misma:


"La leyenda tiene de protagonista un hombre de la población de Coyula, que tuvo que ir a Tonalá a medianoche a buscar velas, ya que su mamá acababa de fallecer.
"Para acortar camino, cruzó por el cerro. Era un jueves santo. En lo alto encontró una pareja bien vestida. Mientras conversaban, cruzó frente a ellos una gallina seguida por sus pollitos. La pareja invitó a que la siguieran y él aceptó.
"La gallina los condujo hasta una piedra, la cual dejaba ver la entrada de una cueva. La pareja invitó a que les acompañara y penetraron.
"En el fondo de la cueva había otro mundo similar al que vivió Cihualpilli y su gente. Había guerreros que custodiaban el acceso al lugar, los cuales iban ataviados a la usanza de la época y sostenían en sus manos lanzas.
"Al fondo, se podía apreciar el tesoro de la reina. El hombre, maravillado, se entretuvo viendo aquel mundo del que su imaginación nunca pudo reproducir.
"La pena que embargaba a aquel hombre (por volver a casa junto a su madre difunta) fue mayor que su codicia, por lo que decidió marcharse.
"Al regresar a su pueblo, la sorpresa fue mayúscula, ya que todo el mundo lo daba por muerto y su mamá ya había sido enterrada, y el burro en que se fue, regresó (al tiempo), por lo que pensaron que le había pasado un accidente. Lo que para él fue unos minutos, para su gente fue un año desde que salió a buscar velas.
"Mientras algunos cuentan que la gallina la acompañan 12 pollitos, uno por cada mes del año y que sólo hace su aparición los jueves santos a las 12 de la noche, otros dicen que es la gallina de los huevos de oro y quien logre seguirla se hará muy rico."




jueves, 6 de abril de 2017

«Expediente Is34:14» de 2017, en su segunda edición

Ésta es la portada de 2017 de Expediente Is34:14, ya en su segunda edición. Quedó para chuparse los dedos. Su olor a papel nuevo y tinta fresca es seductor y la tipografía está que es una delicia leerlo. Nueva edición, nueva portada, corregida y aumentada. Si no has leído este libro, pídelo y averigua por qué cada día se suman más lectores a esta historia de vampiros en la urbe tapatía, tras décadas que no aparecía una novela en forma de esta especialidad en Jalisco. Si no radicas en la zona metropolitana de Guadalajara, se te envía. La precuela se está cocinando, así que de favor paciencia a quienes ya la exigen. Atrévete en esta aventura, es una novela que se lee a la velocidad de la sangre en las venas.

domingo, 12 de octubre de 2014

«Nosferatu», la película en sus dos versiones


A partir de la novela Drácula, de Bram Stoker, y sobre la adaptación de otro filme, el de F. W. Murnau de 1922, en 1979 se lleva de nuevo a la pantalla grande bajo la dirección de Werner Herzog, con el título de Nosferatu, Vampiro de la noche (Nosferatu: Phantom der Nacht).

Jonathan Harker parte de Wismar a Transilvania, rumbo al castillo del siniestro conde Drácula. Un jugoso trato de bienes raíces lleva al joven hasta aquellas tierras contaminadas por la superstición y los crímenes; especialmente habrá de ofrecerle una mansión en su ciudad, con la que advendrá a Europa una maldición. La fotografía de Lucy, la amada de Harker que este lleva consigo, hará que Nosferatu busque su inmediato traslado a Wismar, donde con su sombra llegará el terror y la muerte. No dejes de verla...





¿Deseas ver y comparar el clásico de Nosferatu, de 1922, con la de versión de 1979? Aquí te dejo el enlace, es una manera de aprender más sobre cine y sobre el mito vampírico que parece no agotarse jamás...

Nosferatu (1922)


sábado, 23 de agosto de 2014

Los vampiros según Voltaire


Vampiros vistos por François Marie Arouet, mejor conocido como Voltaire (1694-1778), escritor, historiador, filósofo y abogado francés, cabeza de la Ilustración, época en que la razón humana, la ciencia y el respeto a la humanidad ascendieron en el ideal intelectual. Nos legó este agudo, muy sabroso y no menos erudito artículo al respecto. Así nos refiere que se veía a los vampiros el autor de Cándido o el optimismo, y añade (claro, en tono sarcástico) que los muertos tendrían gran apetito: «Los platos más delicados y de poca substancia, como los merengues y la crema, se los comía el alma, y el rost-bif y el bifs-teak se los comía el cuerpo.» Leamos el artículo, merece la pena...


Vampiros

¿Es posible que haya vampiros en el siglo XVIII, después del reinado de Locke, de Saftersbury, de Trenchard y de Collins? ¿Y en el reinado de d'Alembert, de Diderot, de Saint Lambert y de Duclós se cree en la existencia de los vampiros, y el reverendo benedictino dom Agustín Calmet imprimió y reimprimió la historia de los vampiros con la aprobación de la Sorbona?

Los vampiros eran muertos que salían por la noche del cementerio para chupar la sangre a los vivos, ya en la garganta, ya en el vientre, y que después de chuparla se volvían al cementerio y se encerraban en sus fosas. Los vivos a quienes los vampiros chupaban la sangre, se quedaban pálidos y se iban consumiendo; y los muertos que la habían chupado engordaban, les salían los colores y estaban completamente apetitosos. En Polonia, en Hungría, en Silesia, en Moravia, en Austria y en Lorena, eran los países donde los muertos practicaban esa operación. Nadie oía hablar de vampiros en Londres ni en París. Confieso que en esas dos ciudades hubo agiotistas, mercaderes, gentes de negocios que chuparon a la luz del día la sangre del pueblo; pero no estaban muertos, sino corrompidos. Esos verdaderos chupones no vivían en los cementerios, sino en magníficos palacios.

¿Quién es capaz de creer que la moda de los vampiros la adquirimos de Grecia? No de la Grecia de Alejandro, de [181] Aristóteles, de Platón, de Epicuro y de Démostenes, sino de la Grecia cristiana y por desventura cismática.

Hace mucho tiempo que los cristianos del rito griego creían que los cuerpos de los cristianos del rito latino, que se enterraban en Grecia, no se pudrían, porque estaban excomulgados. Creían precisamente lo contrario que nosotros los cristianos del rito latino, que creemos que los cuerpos que no se corrompen son los que tienen impreso el sello de la bienaventuranza eterna, y en cuanto se pagan a Roma cien mil escudos por la canonización de cada santo, tributamos a éste la adoración de dulía.

Los griegos están convencidos de que sus muertos son hechiceros, y les dan el nombre de «broucolacas». Los muertos griegos van a las casas a chupar la sangre de los niños, a comerse la cena de los padres y de las madres, a beberse el vino y a romper todos los muebles. Sólo puede hacérseles entrar en razón quemándolos cuando los atrapan; pero se necesita tener la precaución de no ponerlos en el fuego hasta después de haberles arrancado el corazón, que debe quemarse aparte.

El célebre Tournefort, emisario que mandó a Levante Luis XIV, lo mismo que otros aficionados, fue testigo de algunas jugarretas atribuidas a uno de los «broucolacas» y de la citada ceremonia.

Después de la maledicencia nada se comunica tan rápidamente como la superstición, el fanatismo, el sortilegio y los cuentos de aparecidos. Pronto hubo «broucolacas» en Valaquia, en Moldavia y en Polonia, aunque esta nación pertenece al rito romano y no le faltaba más que esta superstición, que se transmitió a toda la parte oriental de Alemania. Continuamente estuvieron ocupándose de los vampiros desde 1730 hasta 1735; los espiaron, les arrancaron el corazón y los quemaron; pero semejantes a los antiguos mártires, cuantos más quemaban más aparecían.

Calmet fue su historiógrafo, y se ocupó de los vampiros, como antes se había ocupado del Antiguo y del Nuevo Testamento, refiriendo fielmente todo lo que sobre esta materia habían dicho antes que él.

Debe ser una cosa curiosísima examinar los procesos verbales jurídicamente entablados a los muertos que salieron de sus fosas para chupar la sangre a los niños y a las niñas de la vecindad. Calmet refiere que en Hungría dos empleados que para este objeto nombró el emperador Carlos VI, con el bailío y el verdugo, fueron a formar causa a un vampiro, muerto seis semanas antes, que chupaba la sangre de los niños de la vecindad, y le encontraron cerrado en el ataúd, fresco, robusto, con los ojos abiertos y pidiendo de comer. El bailío dictó la sentencia; el verdugo arrancó el corazón al vampiro, y después de esta [182] operación ya no chupó la sangre a nadie. Después de este caso nadie debe atreverse a dudar de los muertos resucitados que llenan las antiguas leyendas, ni de ninguno de los milagros que refieren Bollandus y el sincero y reverendo Ruinard.

Encontramos historias de vampiros hasta en las Cartas judías de Argens, a quien los jesuitas acusaron de incrédulo y que luego saborearon su triunfo, cuando el citado autor refirió la historia del vampiro de Hungría, y dieron gracias a Dios y a la Virgen por la conversión de Argena. He aquí lo que dijeron del referido autor: «El famoso incrédulo que dudó de la aparición del ángel a la Virgen, de la estrella que vieron los Reyes Magos, de que se curaran los poseídos, de que se ahogaran dos mil cerdos en un lago, del eclipse que hubo de sol en luna llena, de los muertos que se paseaban por Jerusalén; tocado por la divina gracia, se iluminó su espíritu, y cree en la existencia de los vampiros».

La gran cuestión que hubo entonces fue averiguar si aquellos muertos resucitaron por su propia virtud, por el poder de Dios o por el poder del diablo. Los grandes teólogos de Lorena, de Moravia y de Hungría hicieron públicas sus opiniones y su ciencia. Recordaron todo cuanto antes San Agustín, San Ambrosio y otros santos dijeron más ininteligible respecto a los vivos y a los muertos. Trajeron a colación todos los milagros de San Esteban que están incluidos en el séptimo libro de las obras de San Agustín, y he aquí uno de los más curiosos. Quedó aplastado un joven en África en la ciudad de Aubzal bajo las ruinas de una muralla, y la viuda fue inmediatamente a invocar a San Esteban, de quien ella era devota, y San Esteban resucitó al aplastado, al que le preguntaron qué es lo que había visto en el otro mundo: «Señores, contestó a los que le preguntaban: cuando mi alma salió de mi cuerpo, encontró infinidad de almas que le hicieron la misma pregunta respecto al mundo. Yo iba no sé a dónde cuando encontré a San Esteban, que me dijo: «Devolved lo que habéis recibido». Yo le repliqué: «¿Qué queréis que os devuelva si nunca me disteis nada?» Me repitió tres veces: «Devolved lo que habéis recibido». Entonces comprendí que quería hablar del «Credo». Recé el «Credo», y en seguida me resucitó.

Citaron además los referidos teólogos las historias que refiere Sulpicio Severo en la vida de San Martín, y probaron que entre los muertos que resucitó San Martín devolvió la vida a un condenado; pero todas esas historias, aunque sean verdaderas, no tenían nada que ver con los vampiros que chupaban la sangre de los niños y luego volvían a meterse en sus ataúdes. Buscaron también en el Antiguo Testamento y en la mitología algún vampiro que pudieran presentar como caso antiguo; no [183] encontraron ninguno, pero probaron, sin embargo, que los muertos comían y bebían, fundándose en que algunos pueblos antiguos les metían alimentos en las fosas.

Cuestionaron también si comía el alma o el cuerpo del muerto, y quedó decidido que comían la una y el otro. Los platos más delicados y de poca substancia, como los merengues y la crema, se los comía el alma, y el rost-bif y el bifs-teak se los comía el cuerpo.

Decían que los reyes de Prusia fueron los primeros que después de muertos se hacían servir alimentos, y que los imitaban casi todos los reyes de entonces, pero fueron los frailes los que se les comían la comida y la cena y los que se les bebían el vino; de modo que, hablando con propiedad, los reyes no eran vampiros; los verdaderos vampiros son los frailes, que comen a expensas de los reyes y de los pueblos.

Verdad es que San Estanislao, que había comprado gran extensión de terreno a un gentilhombre polaco y no se lo había pagado, perseguido por los herederos ante el rey Boleslao, resucitó a dicho gentilhombre; pero fue únicamente para pagarle la deuda, y no se dice que diera ni un solo vaso de vino al vendedor, que se volvió al otro mundo sin comer ni beber.

Se agita con frecuencia la grave cuestión de si puede absolverse al vampiro que murió excomulgado; no soy teólogo bastante profundo para decidirlo; pero por mi parte yo lo absolvería porque cuando hay que escoger entre dos partidos dudosos, debe elegirse el más benigno.

El resultado de todo es que una gran parte de Europa estuvo infestada de vampiros durante cinco o seis años, y que hoy ya no existen; que hubo convulsionarios en Francia durante más de veinte años, y que hoy ya no los hay; que resucitaron muertos durante algunos siglos, y que hoy ya no los resucitan; que tuvimos jesuitas en España, en Portugal, en Francia y en las Dos Sicilias, y que hoy ya no los tenemos. {1}

{1} ¡Ay! ¡pero han vuelto, ilustre Voltaire! (N. del T).

sábado, 16 de agosto de 2014

¡Irene!, ¿vampiresa?

Es habitual que cuando visitamos cementerios leamos las inscripciones y epitafios de las tumbas. En el famosísimo panteón de Belén (en Guadalajara, Jalisco) hay una inscripción que me enterneció la primera vez que la vi, hace ya varias décadas. Es sencilla, contundente y conmovedora hasta las lágrimas, y de hecho es una sola palabra, y qué palabra: «¡Irene!»
  Cuánto dolor, cuánta pasión, cuánto amor hay concentrados en esta inscripción que su amante decidió labrar con su solo nombre entre signos admirativos: «¡Irene!»
  Por supuesto, para cualquier escritor (y anticipo que Dios primero he de dedicarle un cuento más adelante a esta romántica convergencia) se advertirá bastante tela que cortar en la hermosa, triangular y siniestra coincidencia que describo a continuación: nótese, el vampiro del panteón de Belén (el cual es también punto nodal en mi Expediente Is34:14), el nombre «¡Irene!» labrado en una cripta y un magnífico poema de nada más y nada menos que el universal Edgar Allan Poe.
  He buscado información sobre la Irene real, pero hasta ahora me he quedado muy limitado en la pesquisa, asimismo les debo la foto de la inscripción citada, pero por el momento les dejo este vampírico poema de Poe, que lleva justo el nombre de la amada.



Irene

A la medianoche, en la casa de junio, suave y bruna,
Permanecí de pie bajo aquella mística luna.
Un vapor embriagante, somnoliento,
Exhalaba sobre el valle su encantamiento,
Fluyendo gota a gota, suavemente,
Sobre la cresta calma del monte,
Robaba el delicado sopor musical
De aquel profundo del valle universal.
El romero crece sobre la tumba,
El lirio corre sobre la marea;
Envolviendo la niebla aérea,
Y las ruinas descansan juntas.
¡Mirad! Semejante al Leteo duerme el lago,
Un reposo sin tregua en su mundo soñado;
Y del sopor consciente no quiere despertar,
¡Toda la belleza duerme!
Allí donde sueña Irene,
Sola con su destino.

¡Oh, Dama brillante! ¿Puede ser real
Esta ventana abierta hacia la noche?
Los aires furiosos, desde la copa de los árboles
Ríen a través del trémulo cristal.
El aire descarnado, camino del hechizo,
Atraviesa la habitación con paso herido;
Ondeando las cortinas violentamente
-Tan terriblemente-
Abatiendo el frío marco cerrado,
Donde tu alma durmiente yace oculta.
Por el suelo y sobre los gastados muros,
Como fantasmas bailan las sombras.
¡Oh, querida Señora! ¿Acaso no temes?
¿Porqué permaneces aquí soñando?
De seguro puedes viajar hacia el mar lejano,
Una maravilla para estos árboles cansados.
¡Extraña es tu palidez! Extraño es tu vestido,
Pero sobre todo, extraña es tu delgada forma
En esta silenciosa y solemne hora.

¡La Señora duerme! ¡Oh, tal vez duerma
Un sueño perdurable, profundo!
El cielo te conserva en su santo seno,
Y este cuarto se ha hecho eterno,
Este lecho ha crecido, profético.
Ruego a Dios que ella pueda reposar
Por siempre con los ojos cerrados,
Mientras su pálido fantasma pasa a mi lado.

¡Mi Amor! ¡Ella duerme! ¡Oh, tal vez duerma
Un sueño interminable, incorrupto!
¡Piadosos serán los gusanos con su carne!
Lejos en el bosque, oscuro y viejo,
Tal vez las bisagras de su cripta se abran,
Una bóveda que a menudo absorbe la noche,
Y las negras alas al amanecer volverán,
Triunfantes sobre la pálida cresta,
Reina de una familia sepulcral.
Algunas criptas, remotas, distantes,
Cuyas puertas fueron abatidas por su mano de niña,
Lanzando en la infancia inocentes piedras;
Algunas tumbas, de cuyas sórdidas grietas
Ella nunca volverá a escuchar los ecos,
¡Es horrible pensar en los pobres niños del pecado!
Pues fueron los muertos quienes te llamaron.

Edgar Allan Poe



miércoles, 1 de enero de 2014

Hacia Custos Secretórum

¿Estás seguro de querer saber más sobre los orígenes maléficos del sanguinario vampiro Alfa? ¿Quién es, cuál su nombre, por qué ha elegido atacar en Guadalajara, Jalisco; sus misterios que una sombra múltiple los atesora? Expediente Is34:14 va más allá de lo imaginable, muy pronto sabrás esas respuestas en Expediente Is34:14 / Custos Secretórum, pero corre por tu cuenta el riesgo de saber: el precio es «obscuridad, temible obscuridad...» ¿Qué significa «obscuridad», cuál es su más profunda repercusión? Paciencia y sabrás. Si deseas saber de qué trata y no has leído al respecto, adquiere tu Expediente Is34:14 y empieza el 2014 con una lectura trepidante, que se lee a la velocidad de la sangre en las venas... 

lunes, 21 de octubre de 2013

¿Vampiros y diosa Fortuna infortunada?


¿Vampiros y Fortuna infortunada?
En la novela Expediente Is34:14 de súbito irrumpe el hematófago alfa en el teatro Degollado, para reclamar la vida a varios asistentes, quienes visten distinguidos fracs y no desean armar un escándalo. Testigos hay muchos, entre ellos la escultura de la fotografía.

Esta bella pieza representa a la diosa romana Fortuna, cuya altura es de poco más de dos metros. La custodian dos monstruosos seres, quizá cruentas quimeras. Esculpida incluso con escalpelo sobre un solo bloque (por el artista Carlo Nicoli, entre 1875 y 1880), son admirables detalles como el hueco entre cetro y mano, las perlas en el cinturón y orejas.

Por algún tiempo fue manca, pues sufrió un atentado vandálico en la plaza Tapatía, que le hizo perder justo esa mano y su cetro. Su biznieto Carlo Nicolo y el escultor jalisciense Alfredo López Casanova la restauraron en 1997, tres años después de haber sido resguardada en el foyer del teatro Degollado, donde hoy se le puede visitar. Nicolo se valió de fotografías y puntos de referencia para reconstruir la pieza, hecha con cantera de Carrara, como hiciera su bisabuelo en el siglo XIX. Además diseñó un perno de acero inoxidable para unirla al brazo, por ese motivo se le aprecia un brazalete en la mano derecha.

Esta hermosa pieza, propiedad de la ciudad, está bajo resguardo del Ayuntamiento de Guadalajara, no obstante el Congreso del Estado instruyó colocarla en el teatro Degollado, justamente para su restauración y conservación.

Su sede original fue el patio central del antiguo Liceo de Niñas, hoy sede del Supremo Tribunal de Justicia; posteriormente residió en el Museo regional de Guadalajara; en la década de 1940 la llevaron a la «Caja de agua» (inmueble sito entre avenidas Agustín Yánez y La Paz), pero infortunadamente en la década de 1980 pasó a plaza Tapatía, donde esperó casi veinte años para que las autoridades advirtieran sobre los daños que se acumulaban en la escultura.

El atentado a su mano hizo reaccionar a las autoridades y la Dirección de Cultura municipal solicitó su traslado a Casa museo López Portillo, no obstante en marzo de 2005 el Cabildo tapatío la cedió en comodato por cinco años a la Secretaría de Cultura. Actualmente, una pieza similar a la diosa Fortuna de Guadalajara costaría al menos 150 mil euros, según Carlo Nicoli, quien junto con sus hijas ya suman siete generaciones de escultores en dicha familia.

El teatro Degollado, por su parte, ya casi cumple 150 años de antigüedad, y fue proyectado por el arquitecto tapatío Jacobo Gálvez. En 1855 se colocó la primera piedra, un 5 de marzo, durante el gobierno de José Santos Degollado; diez años más tarde nacía el teatro Alarcón, en honor del dramaturgo mexicano Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza, que luego cambiaría por el de teatro Degollado. Imaginemos lo que aquella empresa implicó, eran tiempos de la guerra de Reforma e intervención francesa en el país: literalmente nació entre conflictos, sangre y muerte. ¿Por eso elegiría la bestia acudir ahí por sus víctimas?

En dicho inmueble destacan además el pórtico de estilo neoclásico, el frontis con «Apolo y las nueve musas» (en los que repara el vampiro alfa) y la enigmática águila colosal, dispuesta casi sobre la bóveda desde 1880, cuya discutida autoría del artesano Rosalío Dávalos es problemática y su significado hace referencia a la abolición de la esclavitud en Guadalajara, pero hay un rumor secular de que si el águila suelta la cadena que cuelga de su pico, el teatro se desplomará. Como sea, es también testigo de la lucha entre el hematófago y esos ricos hombres de la ciudad. ¿Por qué, para qué? Necesitas leer Expediente Is34:14. Ya pídelo, se agota la edición...

En Prepa 1, de la UdeG


Los hematófagos también rondan los pasillos del hermoso edificio de Preparatoria Jalisco (o Prepa 1), de la UdeG. ¿Pero qué mueve a estas bestias para atentar contra los jóvenes, qué los conecta con el movimiento #YoSoy132? Descúbrelo en Expediente Is34:14, y está alerta, porque si no los escuchan las autoridades, sólo la unidad entre muchachos los puede hacer fuertes...

Vampiros en artesanías mexicanas


Muy creativa la forma en cómo las tradiciones populares de un pueblo asimilan los influjos culturales externos. Aquí una simpática artesanía que representa al vampiro como típico personaje de película de los años 1960. El folklor también devora y, para preservarse, transforma expresiones ajenas, incluso para restarles aspectos amenazantes, ¿no es interesante este fenómeno? Pieza que podrás encontrar en el parque Morelos, de la ciudad de Guadalajara, en los tradicionales expendios con motivo de las festividades de día de muertos.

jueves, 17 de octubre de 2013

En Prepa 10 de la UdeG, también


Los hematófagos ocasionan estragos en la zona metropolitana de Guadalajara. Sobre el puente que atraviesa Periférico norte para conectar CUCEA y Preparatoria 10 (de la UdeG), merodean los siniestros vampiros en busca de una víctima; descubre qué pasa en Expediente Is34:14.
Solicita cuanto antes tu libro, no te lo puedes perder...

viernes, 11 de octubre de 2013

Y detrás de los vampiros están...


Muy al tono sobre la lectura de fondo respecto al tema vampírico, este cuadro de James lo retrata exacto...

¿Vampiros, imposibles como los conocemos?

Foto: escena de la película muda Nosferatu (1922), por el director F.W. Murnau.


¿Vampiros, imposibles como los conocemos? Parece que esto es irrefutable.

Cuando me propuse escribir la novela Expediente Is34:14 supe, e intuía, lo ilógico del mito de los vampiros tal como se les ha popularizado en películas y bastantes libros de esa especialidad literaria. Las razones están descritas en los artículos que transcribo a continuación, y razón por la cual debía resolver el trasunto mitológico que le es característico, pero además nutrirlo con las nuevas mitologías derivadas de los avances científicos. 

Hoy día la superstición no puede ser la base para recrear el mito vampírico, que ya muy poco asusta incluso a los niños (abundan personajes caricaturescos de vampiros, lo peor es la noticia de que expulsen chispitas y vistan aterciopelados trajes). A reserva de profundizar en otro momento en los elementos que se proponen en mi novela, los invito a leer este par de artículos, uno en que científicos explican por qué no son posibles los vampiros tradicionales (para esta fecha la humanidad no existiría en absoluto, ya devorada y transformada), como transmisores de su condición de muertos vivientes desde la fundación humana o aún antes, y el segundo, un interesante cálculo matemático sobre su hipotética proliferación.

En el periódico Crónica apareció este artículo de Rigoberto Aranda:

Los vampiros, matemáticamente imposibles, aseguran científicos


Una mano larga de dedos afilados se desliza lentamente en la tapa del ataúd. Poco a poco, la figura del insepulto, el muerto vivo, surge de su tumba y sus ojos inyectados buscan ansiosamente una víctima. De acuerdo con la leyenda, los vampiros se alimentan de sangre humana. Sus víctimas se convierten también en vampiros, lo cual hace perpetuo el ciclo. Además, son inmortales, a menos que sean incinerados, les dé la luz del Sol o se les entierre una estaca de madera en el corazón. Pero esto, matemáticamente, es imposible.

Científicos de la Universidad Central de Florida publicaron un artículo en la revista electrónica arXiv, especializada en física, sobre los principales mitos de fantasmas y ultratumba y sus probabilidades científicas. De acuerdo con ellos, una simple progresión geométrica deja a los vampiros sin futuro, a menos que fuese a costa de la humanidad.

Si cada vampiro, desde el inicio de su leyenda, se hubiera alimentado de un humano al mes —poco probable por el voraz apetito que les atribuye—, ya hubieran convertido a todos los humanos, pues cada vez serían más ellos y menos nosotros. La tasa de incremento-decremento, respectivamente, sería constante hasta eliminar a los humanos.

Sexto sin-sentido
La presencia de fantasmas se asocia, según todos los testimonios descritos por la gente, con un aire helado inexplicable. “Hay explicaciones racionales para estas corrientes súbitas de aire frío, aún en habitaciones cerradas y climatizadas, dado que existen “fugas” de aire en los intersticios de las paredes.

Las investigaciones en casas embrujadas, incluida la galería de Hampton Court Palace en Londres, cuya historia fue llevada al cine, demostraron que se trataba de corrientes en la estructura de madera del vetusto edificio”, explicaron los expertos. Las otras propiedades clásicas, caminar en el aire y atravesar las paredes, son todavía imposibles, a pesar de que se ha descubierto que esto sí ocurre en el nivel cuántico.

Sobre la posibilidad de comunicarse con los muertos, la moderna neurofisiología ha demostrado que las personas que escuchan voces y tienen alucinaciones visuales y auditivas son víctimas de un funcionamiento alterado de algunas regiones del cerebro, sin que necesariamente se trate de conductas esquizofrénicas o psicóticas.

“La Resonancia Magnética Nuclear ha encontrado muy recientemente estas zonas, y se estudia cómo se relacionan con otros componentes fisiológicos. Para quienes oyen voces o ven personas, la posibilidad de ligarlas con personas conocidas —vivas o muertas— es natural”.

Zombis, la única neta

Pero en cuanto a la experiencia zombi, hay al menos un caso documentado de un adolescente haitiano, llamado Wilfred Doricent, quien después de presentar crisis convulsivas y emitir ruidos guturales durante ocho días, tuvo rigor mortis y ausencia de signos vitales evidentes.

Wilfred fue declarado muerto oficialmente y enterrado, para luego ser visto deambulando por las calles cercanas al cementerio. Esta aparente zombificación —de alguna manera hay que llamar al fenómeno— fue estudiada cuidadosamente, y después se confirmó que unos practicantes del vudú, una religión ecléctica que se practica en Haití, dieron al joven una poción con polvo de pez globo.

Wilfred en realidad fue envenenado con una sustancia que produce severa parálisis respiratoria y cardiovascular a los humanos, la mayoría de las veces mortal, pero en algunos casos, capaz de presentar los síntomas y signos atribuidos a los supuestos zombis.


Ahora bien, en su blog, Oriol Canosa propone estos cálculos en un artículo, que aquí también se reproduce:

Los vampiros y las matemáticas

Los vampiros están de moda. De hecho, siempre lo han estado, como mínimo durante los últimos 200 años. Sobre ellos se han escrito libros, hecho películas y dibujado cómics; son un fenómeno como los extraterrestres, los dragones o los superhéroes, un icono de nuestra civilización.

El problema es que hay quien cree que existen realmente, o como mínimo no los descartan. En casos como éste, lo mejor es hacer cuatro números. Vamos allá.

No sabemos desde cuándo hay vampiros; algunos libros y películas insinúan que en tiempos de los faraones ya había, pero para ser conservadores empezaremos en épocas mucho más recientes: todas las leyendas coinciden en aceptar que en la edad media los castillos perdidos en mitad de bosques centroeuropeos estaban llenos de ellos.

Pongamos el 1200 como año de nacimiento del primer vampiro, una fecha muy tardía, para que nadie se queje. Pues bien, en el año 1200 tenemos a nuestro primer vampiro, volando de noche por encima de nuestras cabezas buscando un cuello fresco para cenar.

Según la mayoría de leyendas, cuando un vampiro muerde a alguien y se bebe su sangre esta persona muere y se convierte en un vampiro. Lo que no sabemos es cada cuándo debe comer: ¿cada noche, cada semana, cada luna llena? 

Sigamos siendo muy conservadores: imaginemos que un vampiro tiene suficiente con comer una vez al año, una cifra muy lejana de las tres comidas diarias que necesitan el resto de homínidos para funcionar. Durante el primer año, 1200, nuestro inmortal vampiro caza una víctima, se la bebe y la convierte en vampiro, o sea que el 1 de enero del 1201 ya son dos los vampiros que aterrorizan a la humanidad.

Al cabo de un año serán 4, porque se supone que los dos se han comido una víctima cada uno para poder sobrevivir. En 1204 serán 8, en 1205 serán 16, en 1206 serán 32. Cada año se multiplicará por dos el número de vampiros, y hacia 1225, un cuarto de siglo después, esta progresión exponencial habrá llegado a los 16 millones de vampiros sobre una población total en el planeta de unos 450 millones de habitantes.

Seguimos. Nueve años más tarde, en 1234, la población vampírica habría llegado a los 8,000 millones de individuos, un número superior al de los habitantes que tiene el planeta a inicios del siglo XXI.

Si siguiéramos hasta la actualidad, necesitaríamos un buen ordenador para calcularlo, y nos saldría un número muy superior al de todos los granos de arena del planeta juntos. Con estos datos queda claro que la especie vampírica es absolutamente insostenible (todavía más que la nuestra), y eso que no hemos calculado qué pasaría si cenaran cada noche.

Teniendo en cuenta, como dijimos la semana pasada, que todavía no hemos conseguido crear sangre de forma artificial, los vampiros lo tienen bastante mal para existir. Y es que somos lo que comemos. 

¡Vampiros para el fin de semana!


«
¡Vampiros para el fin de semana!» Es usual que al finalizar una dura semana de estudio o trabajo, muchos se den el plan de ver películas, rodeados de palomitas, refrigerios y acción, mucha acción vampírica. Tomo por ejemplo el caso de los vampiros de Guillermo del Toro, que nos sorprendió con su propuesta de supervampiros en Blade, en la cual uno de aquellos engendros desplegaba las fauces de manera siniestra, pero qué creen, no es tan original. La naturaleza sobrepasa la imaginación, véase este pez. En una próxima oportunidad hablaremos de un pez vampiro...

Lee


Si no lees, sugiero que leas con regularidad, es un excelente hábito, un tiempo para ti mismo, íntimo y totalmente personal. Escucharás tus pensamientos, aprenderás a quererte, le darás palabras a tus sentimientos. Si ya lees, no dejes de agasajarte con un buen libro. Y si te das tiempo para leer «Expediente Is34:14», serás un lector muy gentil. Cuando lees, te sientes como pez en el agua, por eso a los malos gobernantes no les gusta que el pueblo lea, luego la gente tiene las palabras exactas para decirles: «Eres un inútil, si no vendes al país para que otros hagan tu trabajo nada haces. Sí, inútil y parásito.»

Vampiro, la palabra


Vampiro, la palabra, ¿de dónde viene? Hagamos una reflexión: como es sabido, al efectuar una punción a un cadáver éste no sangra, de otra forma estaría vivo. Su sangre circularía puesto que hay un corazón que bombea.

En latín, exsanguis (o «privado de sangre»: ex y sanguis) es sinónimo de «muerto». En La Odisea, rapsodia XI, Homero nos relata que Odiseo recurre al espectro del adivino Tiresias (ciego en vida por sus frecuentes encuentros con los dioses), a quién ofrece en el profundo Hades un sacrificio de sangre, la cual le da a beber. Así lo anima a profetizarle su retorno a Ítaca:

«entonces volví a guardar mi espada de clavos de plata, la metí en la vaina, y sólo cuando hubo bebido la negra sangre se dirigió a mí con palabras el irreprochable adivino...»

Ahora bien, entre los romanos había muertos o espectros malignos en dos categorías: lémures y larvae, los primeros (cuya denominación comparte raíz etimológica con la palabra «lamia», o monstruo devorador) se aparecían transfigurados en forma de bestias, a fin de espantar a los vivos; los segundos, producto de decesos violentos o condenados, sin reposo eterno anhelaban la vida y la prolongaban con sangre de vivos, particularmente de niños y doncellas, creencia que se dilataría hasta la edad media, pero que aún pervive en la cultura popular de algunos pueblos. Nada extraña, pues, la idea de la transformaciones de vampiros en murciélagos, o que se transmita la condición vampírica mediante larvas en algunos relatos literarios.

La palabra «vampiro» nos viene del francés vampire, y a su vez del alemán vampir, cuyo registro se remonta a la literatura alemana del siglo XVII, a su vez en préstamo del serbio вампир («vampir»). En ruso упырь y eslovaco y del bielorruso упыр, dan un sonido aproximado a «upir».

Al parecer, esta palabra apareció por primera vez en 1047, en una nota adjunta a una traducción en cirílico del «Viejo Testamento». Por su parte, Max Vasmer, en su Diccionario etimológico del idioma ruso, estima no muy convencido que la palabra provendría de *Qpуrь o *Qpirь.

Ilustración: El vampiro, litografía de R. de Moraine, siglo XIX.

domingo, 19 de mayo de 2013

También en Facebook


Más información y actualizaciones sobre diversos tópicos vampíricos en la página Expediente Is34:14 en Facebook, da clic en:

https://www.facebook.com/ExpedienteIs3414




domingo, 5 de mayo de 2013

Entrevista con Ricardo Solís, de «La Jornada»

Al escribir novela, uno no puede deslindarse del contexto político: Sergio-Jesús Rodríguez
A través de ella puede explicarse a la sociedad cómo funciona el engranaje político-social del país

De acuerdo con Sergio-Jesús Rodríguez, 'Expediente Is34:14' persigue trascender el género y proyectarse al pensamiento y la crítica. Foto: Arturo Campos Cedillo
De acuerdo con Sergio-Jesús Rodríguez, ‘Expediente Is34:14′ persigue trascender el género y proyectarse al pensamiento y la crítica. Foto: Arturo Campos Cedillo
Ricardo Solís.- Tras poco más de doce años de dedicarse a la promoción de la lectura, el escritor jalisciense Sergio-Jesús Rodríguez decidió encarar la tarea de narrar una historia de vampiros que ocurriera en Guadalajara y su zona metropolitana; el resultado es Expediente Is34:14 (Ediciones Euterpe, 2013), una novela que sin estar disponible en librerías ha agotado cerca de la mitad de su primera edición a menos de dos meses de haber aparecido.
En esta labor, ofreciendo conferencias, Rodríguez descubre que tiene “una muy buena comunicación con chavos de prepa, secundaria y licenciatura; no me cuesta trabajo. Una de las cosas que noto es que leían historias de vampiros, y siempre me preguntaron por qué no escribía una historia de este tipo. A fines del año anterior decidí que haría una novela de vampiros; ya había empezado algunos escritos pero ese fue el momento en que debía terminar la historia, no dormía en toda la noche y tuve como problema que me ubiqué en toda la zona metropolitana, utilicé mapas, Google Earth y mi cuaderno de notas. Un trabajo bestial. Pero tenía que acabarla y estaba por comenzar el semestre”.
La idea, sostiene el narrador, para esta novela, “era que corriese muy rápido. Con todo, fue una tortura, porque no es fácil desarrollar los conflictos que generaría una bestia de este tipo en la realidad. Hace más de cien años, Bram Stoker se ubicó desde la perspectiva católica; si se imagina a un muchacho de ahora, en preparatoria, siendo atacado por un vampiro, no se va a poner a rezar un rosario”.
Con todo, también hay para esta novela una lectura política, algo que se relaciona –dice el escritor– “con el contexto social. Y no es una carga ligera; así está el clima social y político en este momento. Tenemos una crisis económica, política, social y religiosa; y yo creo que si se quiere escribir novela hoy en día, no puede uno deslindarse de lo político y lo social, eso hace jugosa y rica esta historia”.
De acuerdo con el autor, una novela de vampiros que no tomara en cuenta estos factores sería “una más” y, después de todo, su hematófago principal elige a personas “sumamente corruptas” para infectarlas, “pensé que podría eso afectar a los amantes de las historias de Stephanie Meyer, pero parece que no”; esto porque, “más allá de un vampiro inmortal y hermoso que elige víctimas pusilánimes, la cuestión es pensar en que se trata de un demonio, que etimológicamente significa ‘el que sabe’; desde ahí mismo el ingrediente social y político es muy fuerte, desde la construcción del vampiro, porque tenían que ser corruptos”.
En palabras de Rodríguez, en Expediente Is34:14 “era esencial renovar el mito, que fuera un vampiro cruel y ojete; además, quién tiene el poder en este país sino los políticos, son ellos quienes tienen el control del dinero y deciden lo que vive y muere en el país. Si uno se da cuenta, el vampiro tiene mucho juego en México y es una gran veta para hacer una reflexión sobre la realidad mexicana y sus conflictos, su espíritu. Así, los demonios deciden aquí a quién legan su poder, y no será a alguien anodino”; de hecho, se infecta a una diputada local, un policía, un líder sindical y, todavía, el propio gobernador estatal –no sin ayuda del cardenal– termina encubriendo a “los demonios”.
Es a través de estas situaciones que  “se puede explicar a la sociedad, a los jóvenes, cómo funciona el engranaje político en el país. Y tenía que jugar con una alegoría que tuviera que ver, digamos, desde un plano mucho más amplio, un fenómeno tan espantoso como la corrupción y sus horribles consecuencias. Creo que por ahí se ubica la hipótesis de la novela, así es como está planteado”.
Dinámica, ágil, con mucha acción, Expediente Is34:14 se plantea “como una película. Me importaba que no fuera vista como una producción de Hollywood, porque es una historia que debe correr muy rápido. Esto, porque no quería detenerme demasiado en los hechos criminales, pues ya hay demasiada miseria y sangre en el país. Sin embargo, la dosis es grande; hay un montón de muertos. El punto es que así sería, si ocurriera lo que plantea la novela; ese es el mensaje que quiero transmitir a los chavos”.
En este orden de ideas, comenta Rodríguez, después de la evolución del personaje, llegamos a un punto donde “los vampiros de televisión ahora echan chispas y son bellos y admirables”, algo que juzga como una manera en que “el sistema se quiere legitimar, porque el que es parásito –guapo, con lana y éxito– lo merece todo, hasta admiración; eso se ve donde quiera. Hemos llegado al punto de que alguien sagaz que llega a la delincuencia se le premie con el reconocimiento social. Eso es un vampiro. Tiene el poder. ¿Y qué pasa con quien es honesto, generoso, gentil, desprendido y solidario? Es la víctima perfecta. Por eso tenía que crear ese contraste y decir a los muchachos que no es cierto que un vampiro sea la gran maravilla; no puede ser el anhelo de un joven en este país ni en ninguno”.
“¿Qué pasa con los valores? Se han deteriorado de tal manera que el modelo a que se aspira es el fundado en anti-valores. En la presentación del libro, yo decía que si lo atractivo es la belleza y la inmortalidad en el vampiro, hay otros referentes literarios que la expresan también, no hay necesidad de privarse de las libertades que abandona el hematófago; es otra alegoría, quien decide vivir en la noche desdeña la libertad de la luz”.
Expediente Is34:14 es una novela que, bajo la distribución del propio autor, “se está leyendo; a través de Facebook, Twitter o mi blog he recibido comentarios muy favorables; además, aunque no coloquen un like, las visitas indican que muchos se asoman a ver qué pasa con la historia. Entre estos comentarios, muchos dicen que la historia tiene que ver con su entorno y les explica el mundo. Para esta novela no tuve como línea que ocurriera en Guadalajara, puesto que la ciudad es el centro de toda mi obra narrativa pero, creo, si hay quien no encuentre referentes literarios en Guadalajara es porque está ciego”.
Ante la demanda, afirma el escritor que ya trabaja tanto en la secuela como la precuela de esta historia; proyectos que demandarán “más profundidad” porque, sostiene, “la reflexión necesaria es que la línea que ha elegido la humanidad, especialmente el sistema político mexicano y el capitalismo en general, nos está condenando en todo el planeta, y se requiere considerar, con acciones más concretas, sensibles y conscientes, o nos unimos o nos hundimos. Son los jóvenes los que tienen la razón en mi novela, pero también en la realidad. El mensaje de la novela –que persigue trascender el género y proyectarse al pensamiento y la crítica–, es que requerimos empezar a reconstruir el tejido social”.


miércoles, 1 de mayo de 2013

Vampiro golpea en calle Medrano, ¿por qué?

El vampiro alfa golpea en la popular calle Medrano, de Guadalajara, Jalisco, al alba, en un restaurante de chinos, luego sobrevendrá una tragedia mayor; descúbrela en  Expediente Is34:14.


¿Imaginas a un hemátofago asesino oculto en la penumbra de calle Medrano? El Expediente Is34:14 te dará importantes pistas sobre su identidad.


La bestia alfa es capaz de volar y en la novela persigue a gran velocidad a un escuadrón de audaces motociclistas por el amplio periférico norte y calzada Independencia. ¿Para qué? Descubre las razones de sus inclementes y misteriosos ataques en Expediente Is34:14.


Imagina a la zona metropolitana de la ciudad de Guadalajara asolada por criaturas vampíricas, cómo podríamos liberarnos de encarnizadas bestias que atacan sobre todo a los jóvenes. Si tienes una idea, lee Expediente Is34:14 y propón interesante soluciones.


domingo, 28 de abril de 2013

Ataques en el centro histórico de Guadalajara




¿Qué movió al vampiro a acudir al antiguo hospicio Cabañas, con su hermoso mural en la cúpula clementina? Descúbrelo en el libro «Expediente Is34:14».




De pronto se descuelga el "34:14" de una de las agujas de la catedral Metropolitana de Guadalajara y vuela hasta el hermoso teatro Degollado, ¿con qué intención? Lo sabrás en las páginas de «Expediente Is34:14». Vampiros en Guadalajara y no echan chispitas ni son vampiros de pasarela; estas bestias siembran el terror en nuestra ciudad, ¿quién los detendrá? Sigue los pasos de Buitre y Argos en un desenlace trepidante...


¿Imaginas que el «34:14» (o vampiro) descienda suavemente ante las robustas columnas del teatro Degollado, como saboreando los instantes previos al sangriento duelo contra hombres, entre los cuales algunos se unirán a su gavilla de vampiros infectados, ¿para qué? Descúbrelo en «Expediente Is34:14»...


Ataques sorpresa desde el aire, la bestia domina las alturas y sobrevuela los edificios en busca de sus víctimas. Hay pocos pero cada vez más interesantes edificios en la ciudad de Guadalajara, ¿imaginas al «34:14» planear sobre tu cabeza? Consigue tu ejemplar de «Expediente Is34:14» y conoce esta historia que se lee a la velocidad de la sangre en las venas...



Por una razón extraña, además inscribe sigilos o emblemas misteriosos, como el que se puede advertir en el obelisco, a espaldas de estos jóvenes lectores...


 

El misterio de los asesinatos en serie por un fiero hematófago intenta resolverse en la morgue (Semefo) de la ciudad, donde se concentran los cuerpos y, junto con los doctores Rivas Souza y Llorente, Argos y Buitre estudian las incisiones inferidas por el siniestro vampiro.